Revelarte los arcanos
es tarea de altos Augures,
no de fulleros Bufones.
Corro el riesgo de romper
el delicado equilibrio
de tus principios vitales.
I - Kit's, Ringbolt, Bound Elaine
Por un bosque arduo de formas vivientes
descubrí esos signos crueles, equívocos,
engendrados con humores leprosos
en el vaho ebrio de cada color.
Esos nombres de tactos familiares
y vocales como frondas de espinas,
en papeles de india o sangre fanática.
Inscriptos sueños de lengua materna,
moscas negras en columnas del templo,
visiones sombrías de estridentes blancos.
II - Moose Amusive
Y ella, rubia y égloga,
transcurría en espejos verdes,
como una sonrisa mojaba sus plantas
en las aguas vespertinas del Leto.
Tenía la gracia de un caramillo de pastores.
Así, sentado en las gradas derruidas
vi, ascendente una Tortuga,
pesada, de asmático andar en la ladera.
Elucubraba la forma
en qué tan exigua maña
acabara por cruzar
aquéllas selvas agudas,
sin Pegaso en los confines.
Tocaron sus labios mis ojos
y un universo de traiciones
se abrió sobre mis pupilas:
Una cegadora luz
o el revés de una textura.
Entonces quelonia
fue Águila membruda,
emprendió un vuelo
de alas negras como Cuervo.
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Al acercarse desentrañé
el yerro de mi atribución primera;
un Grifo indomable desplegaba las plumas.
Al posarse en plantas sobre el atrio,
un fiero León revolvía la cola,
despreocupado de la zozobra
de los blancos granitos.
Dije:
-¡Maravilla! ¡Maravilla!
¡Y yo ni lo sospechaba!
Ella depositó en mi boca
la blanda saliva de los amantes,
y el fantástico ser
-ahora un Unicornio-
mudó de existencia vacío.
Un miedo constrictor
dobló mis entrañas.
Dije:
-Pero... ¿Qué significará esto?
¿Qué nuevo y misterio potente
traes a mis ojos?
¡Habla veleidosa!
Dijo:
-No hay palabras,
no hay sentido,
no hay Fénix,
todo es condenadamente simple.
Porque nada es lo que ves,
nada es lo que está,
nada es lo que perdura.
¡Bebe, bebe amado
mi ambrosía sabia,
savia de dios,
don de Sabueso!
Reel Ken's (Epilogue)
Con violencia la tomé en cabellos
y salvaje violé a la culona.
Conservo la secreta esperanza
de engendrar horrores de cien brazos,
terribles en su belleza angélica.
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