Mi Magister dixit que no tiene nada que enseñar
pero articula intérminos cursos.
Mi Magister dixit que toda palabra es inútil
a lo largo de tres tomos.
Mi Magister dixit que todo poema es inefable
tras setenta glosadas semánticas.
Mi Magister dixit que abre espacios
cuando cierra a tres cerrojos.
Mi Magister dixit que es tolerante
con un palo por palabra.
Cree que el verbo es un pez
de sentenciosas aletas, nadando la nada,
y que, por nada, odia silogismos
como aforismos ama.
Nada dixit a mi Magister
que es un díscolo escolástico.
Si lo cuestionas,
enfurece
-para eso Magister-.
Sabe, él nunca yerra
-para eso dixit-.
Estás negado, simplemente.
Y hace tales barrios chistes,
pasando por penetrante,
a frutería de su prima,
cuando entra muy campante
en tren de materia prima.
Si algo aprendí de él son
el hipérbaton y la elipsis.
El ritmo no, evidentemente.
|