Un auténtico soneto deconstruido.
Narosky lee a Ciorán y luego teoriza según Derrida & Saussure
"Dolor que no oscurece, clarifica." José Narosky.
Na-die escribe, en±hebra, nada vein-teava,
Du-ros fueros, por leyes, te-soneros,
Quién qui-siera preceptos a-goreros,
Lee-r el pez que leedor na-daba.

Aforismos y a-guafuertes lez-naba,
Bulli-cio+sos de pasión y al-taneros,
Grandes loores que fue-ran pe-beteros,
Ve-neno incienso que veraz do-raba.

Y tus muertes-y-tus sueños aun-ados,
En pericia en-tregada no-blemente,
Sos-tien+e trazos que extiende a-parente,

De-viene en despertares a-bre+vados;
Lle-na±s±pulcros cuadernos orde-na+dos,
Demu-da+do cual Eluard da-da+mente.

Aviso para lectores incautos: Este poema contiene mensajes subliminales. El autor no se hace responsable de los efectos secundarios ocasionados. Sobre todo si al finalizar el mismo Ud. manifiesta tendencias suicidas, debido a que, luego de veinte años de prolija lectura, descubre que Cioran no deja de ser un existencialista; un poco más glamoroso,
eso sí.

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